Los últimos 40 años han sido testigos del barrido de las tradiciones autóctonas debido al incesante y a menudo bienvenido progreso plenamente asentado en el siglo XXI. Los que fueron populares centros turísticos del Norte son superados por los nuevos situados en los una vez áridos paisajes del Sur. Así que 40 años cuentan mucho.

Pero un rincón de este paisaje no ha cambiado, no sólo en los últimos 40 años sino en los 400 años anteriores Y eso es gracias a un inglés llamado Austin G. Baillon, nacido en 1920 en Puerto de la Cruz, Tenerife.

Austin vino al mundo en lo que hoy es el Hotel Miramar en el Parque Taoro. En aquellos tiempos era el hogar de Alexander y Kathleen Baillon, sus padres; Alexander era gerente de Elders & Fyffes —exportadores de frutas de Canarias, principalmente de plátanos­—. Austin junto a sus 4 hermanos fue criado en Tenerife y educado en Inglaterra. Después de la II Guerra Mundial obtuvo un empleo en la petrolera Shell que poseía bastantes sedes en Sudamérica, especialmente en Venezuela.

Foto antigua de la Casa de la AduanaUn buen día de 1963, durante una visita a su familia, nuestro protagonista hizo un anuncio que fue recibido por su madre —Kathleen— con cierto grado de pánico. Tenía la intención de comprar el decadente y desaliñado edificio portuense conocido despectivamente con el nombre de la casa del pescado, que se encontraba entre muchos otros edificios antiguos en estado de deterioro. La compra se efectuó por una suma astronómica, a pesar de que la planta baja estaba habitada por dos pescadores y sus respectivas familias —16 personas en total—, sin agua, luz ni saneamiento. De hecho, Austin en ese momento fue considerado por muchos como un hombre al que se le había ido la cabeza por completo.

Pero la historia tiene una extraña manera de restaurar el honor de las personas intrépidas, ya que gracias a esa acción audaz hoy podemos disfrutar de una joya arquitectónica, corona de la población, tal vez de la isla e incluso el archipiélago: la ex Casa Real de la Aduana, construida en 1620 por Don Antonio Lutzardo de Franchy, el fundador de la ciudad.

Cuando Austin G. Baillon se jubiló en 1975 se trasladó con su esposa Julia e hijos a Tenerife, y convirtió la Casa de la Aduana en su residencia. Así fue como pusieron en marcha una atracción turística muy exitosa, con una tienda y un espectáculo audiovisual con la más moderna tecnología de la época llamado EXPO TENERIFE. Se hicieron pases diarios desde las 10 de la mañana hasta las 6 de la tarde entre 1975 y 1989. Años más tarde, tras ser comprada la casa por el Cabildo, ésta quedó administrativamente protegida al ser declarada BIC (Bien de Interés Cultural), asegurando su conservación futura en beneficio de comunidad y los visitantes de la isla.

Sin embargo, la historia no termina ahí. El hijo mayor de Austin —Toby— al trabajar con los productores de Expo Tenerife comenzó a adquirir algunos conocimientos sobre temas audiovisuales. Se fue a vivir a Londres y comenzó a abrirse camino como productor audiovisual, llegando a crear toda una compañía que estuvo operando con éxito durante unos treinta años, organizando —entre otros asuntos— conferencias y programas audiovisuales para muchas empresas británicas e internacionales. En 2011, regresó a Tenerife, un buen momento, ya que pudo disfrutar de un último año en compañía de su padre. Para gran pena de toda la familia, Austin murió en mayo de 2012 a los 92 años de edad.

En el presente podemos decir que 2015 marca un hito trascendental en esta historia. Se encuentra a 40 años de la producción de Expo Tenerife y 40 años han pasado desde el retiro de Austin a sus 55 años. Precisamente este año Toby Baillon celebra sus 55 años, dedicando los últimos meses a restaurar meticulosamente, mediante las actuales técnicas informáticas, el show para recuperar su antiguo esplendor.

El 25 de marzo de 2015, —cumpleaños de Austin— como homenaje a él (condecorado con la Medalla de Oro del CIT, el más prestigioso honor de la ciudad) y a Expo Tenerife, el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHCAN) y el MACEW han dado permiso para utilizar la casa, relanzando el espectáculo en un evento especial VIP. A petición del director del Museo, Expo Tenerife se mostrará también para el público en general cada hora, desde las 10:00 hasta las 18:30, los días jueves 26, viernes 27 y sábado 28 de marzo en el primer piso de la Casa de la Aduana. La entrada tendrá un precio simbólico de 5€. Esto no sólo será una oportunidad para volver a ver este histórico y espectacular audiovisual, sino también para disfrutar de una exposición de elementos que rodean la Casa de la Aduana, y de la vida y los tiempos de ese extraordinario caballero: Austin G. Baillon OBE.

Toby Baillon