20 octubre, 2020

Catharum, tributo a Espinosa

La profesora Margarita Rodríguez Espinosa tuvo a su cargo anoche, en la sala Andrómeda del complejo turístico ‘Costa Martiánez’, la presentación del número 18 de Catharum, revista de Ciencias y Humanidades, que edita el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), íntegramente dedicado en esta ocasión a la figura de Agustín Espinosa (Puerto de la Cruz, 1897-Los Realejos, 1939), con motivo del ochenta aniversario de su fallecimiento y después de que el Gobierno de Canarias significara con su nombre en 2019 el Día de las Letras Canarias. La dirección de la edición es de Miguel Machado Bonde.

Catharum es un lujo que está a la altura de la personalidad y la obra de Espinosa. Un lujo que pone broche al conjunto de actividades conmemorativas, que no fueron pocas, por un lado; y sí muy granadas y enriquecedoras de tal manera que la contribución a la difusión de la obra del escritor ha sido notoria. Agustín Espinosa ha sido muy estudiado en el ámbito académico pero poco conocido fuera de él, prácticamente olvidado en su pueblo natal y por la sociedad canaria en general.

El editorial de esta publicación señala que el propósito “incluía la recuperación de la vida y la obra del escritor y de todas sus facetas: la del primer investigador del romancero canario; la del profesor, innovador y siempre recordado con admiración y afecto por sus alumnos; la del escritor vanguardista y surrealista genial e incansable colaborador en la prensa de su tiempo y la del defensor de los jóvenes artistas que iniciaban un arte nuevo, como él una nueva literatura”.

La intervención de Rodríguez Espinosa desglosó los contenidos de este nuevo número de Catharum, seis trabajos de autores relevantes, estudiosos del escritor cuya trayectoria vital y cuya obra desmenuzan con verdadero interés. De los seis hizo una síntesis atinada, explicativa de quien fue Espinosa, de su vocación literaria y de la singularidad de su obra. El profesor Pérez Corrales le considera “la figura fundamental de la cultura canaria en los años 2o y 30 del pasado siglo”.

Así, Alexis Ravelo escribe “Los crímenes de Espinosa”, pluralizando pues el título de su obra cumbre: “Un monumento a la palabra, un soberano ejercicio de libertad creativa, una exploración del pozo más profundo de la carne apara ascender a lo más alto de la imaginación”.

José Miguel Perera, en “Más allá del blanco y del negro”, sugiere el encuentro de dos personalidades portuenses coetáneas, tan distintas pero acaso no tan distantes: las del propio Espinosa y del presbítero Sebastián Padrón Acosta.

Paula Fernández Hernández, licenciada en Filología Hispánica por La Laguna y actual doctoranda en la Universidad de Florida (USA), firma “Lugares espinosianos en la literatura y el cine canarios contemporáneos”; y Celestino Celso Hernández condensa su investigación con “½ jugando a los datos, de Agustín Espinosa, para Jorge Oramas, trágica orfandad que continúa”, dedicada a una de las dos exposiciones de este pintor grancanario.

El contenido se completa con un estudio minucioso y reivindicativo “De las casas que habitó el escritor Agustín Espinosa. Nuevos datos y aportaciones”, del realejero Germán Rodríguez Cabrera; y otro de la personalidad del escritor en sus facetas de alumno y profesor (1910-1939), del que es autora Ana María García Pérez, catedrática de Geografía e Historia de enseñanza secundaria.

Los trabajos que componen las noventa y tres páginas de esta edición de Catharum están complementados por numerosas fotos, gráficas y reproducciones de portadas y facsímiles que hacen aún más atractivos los contenidos.

En definitiva, otro tributo a Agustín Espinosa, a la altura de su dimensión literaria. Era lógica, por tanto, la ovación que recibió Margarita Rodríguez Espinosa al término de su exposición.

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