28 octubre, 2020

Día 27 de la Alarma

El reloj biológico sigue funcionando bien pues no hizo falta escuchar el redoble del tambor acompañando el paso de la procesión del silencio o del Resucitado que sale de la Peña de Francia a las cinco de la madrugada del Viernes Santo para despertar y ponernos en pie. Pero este año, sin ese sonido característico y sin la llovizna pertinaz de algunas ediciones, en la Semana Santa atípica que contaremos en el futuro, seguro, en conversaciones con familia y allegados, nada es igual.

Bueno, el ruido y la operatividad de los camiones y empleados del servicio de recogida domiciliaria sí que se acentúa cuando clarea la jornada. Desde ese momento distribuimos la entrada entre los destinatarios de correo electrónico. Seguimos con visitantes por encima de los tres dígitos lo cual nos lleva a agradecer tanta fidelidad lectora. Algún profesional turístico avezado, como Rafael Estartús, detecta tintes de obviedad en el texto de ayer, dedicado a un cambio de modelo de gestión en la empresa, y le respondemos que no está de más esa apreciación porque en el sector hay tendencia a no prepararse ante lo que se avecina sino a moverse cuando los hechos están consumados y ver qué hace el de al lado.

Desbordado el depósito de la mensajería móvil, tal es así que el propio dispositivo avisa de las limitaciones para el envío de guasap o no permite acceder a algunos videos. A borrar se ha dicho, tarea que se prolonga a lo largo de la jornada.

Al mediodía una vuelta a la plaza para cumplir con un encargo que nos hace Sixto Escobar para sus programas televisivos. Nos acompaña Moisés Pérez. Quería Escobar sonidos naturales en medio del vacío y la soledad y seguro que el fotoperiodista los obtuvo. Escuchar el trino de los pájaros mientras saludamos a la ñamera tiene que ser delicioso. Fue delicioso y hasta estimulante. Terminamos unos metros más arriba, junto al busto de Paco Afonso, alcalde, gobernador y amigo del pueblo, en la intersección de las flamantes calles Iriarte y San Juan, emplazando a los portuenses a superarse ante el futuro, igual que supieron coadyuvar al formidable proceso de transformación del municipio que se inició en los años ochenta del pasado siglo. El de ahora mismo es un Puerto experimental, apto para sensaciones y ensoñaciones, todavía poco consciente de que no se sabe cómo será su futuro. Solo una recomendación: no perder la iniciativa. Las pocas personas con las que nos cruzamos se extrañan de que andemos por allí: el mismo mensaje.

Los noticiarios coinciden en que las cifras españolas de la pandemia dan a entender que la cosa mejora, si es que se puede decir así. Habrá que reiterar que no hay que lanzar voladores. Pero sí alegrarnos, por ejemplo, de que disminuye sensiblemente la presión sobre las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Y por supuesto, de que la ministra canaria, Carolina Darias (Política Territorial y Función Pública), haya superado su afección al cabo de treinta días. Es una campeona, sí lo sabremos nosotros.

Follón con las papas de importación y con un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) en grupos empresariales del sector sanitario en las islas, en un caso frenado por el Gobierno de Canarias y en otro solo de aplicación a los trabajadores no sanitarios. Empresas mediáticas insulares también afrontan procesos similares. Son las consecuencias de la paralización derivada de la pandemia.

No hay novedades tras la alteración de hace unas fechas en un bloque de viviendas en La Vera. Nos congratulamos. Que siga así. Las calles solitarias y vacías arrinconan aún más el Viernes Santo, que declina con la limitada celebración del Vía Crucis en Roma. Imponen la austeridad del rito y del recinto.

Y una mala noticia para concluir: Manuel Artiles, factótum de MirameTV, ha sido ingresado, al parecer con un derrame cerebral. Que se reponga.

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