19 mayo, 2022

El Pregón de las Fiestas de Julio 2011 (José Manuel Martín)

Jos_Manuel_MartinDignísimas autoridades, invitados, compañeros de los medios informativos, familiares, amigos, señoras y señores, muy buenas noches.

Cuando el Ayuntamiento de mi pueblo, en la persona del Concejal de Fiestas, Juan Carlos Marrero, me hizo la proposición de ser el pregonero de las fiestas patronales de Puerto de la Cruz, en honor al Gran Poder de Dios, La Virgen del Carmen y San Telmo, una gran alegría me invadió. Solo bastaron unos minutos, para devolverle la llamada al concejal y aceptar la invitación.

Una alegría inmensa, y mucho respeto a una tarea en la que mis predecesores, personajes relevantes de la vida cultural, del mundo del espectáculo, de la televisión, periodistas, y vecinos ilustres de este municipio, llenos de carisma y simpatía, pusieron el listón muy alto. Y algunos se preguntaran ¿que tiene que decir este pregonero de las Fiestas de Julio?

No resulta nada fácil ser el pregonero de unas fiestas tan importantes y cargadas de sentimiento para un servidor, como nuestra Fiestas de Julio, y, evidentemente, qué puedo añadir yo a todo lo que en este mismo lugar del salón de plenos de nuestro Ayuntamiento, ya han dicho aquellas personas que me han precedido en esta importante tarea.

A uno que como saben y me conocen, es de aquí, le embarga la emoción del momento de poder dirigirme a ustedes para evocar, algunas pinceladas de un período de tiempo no lejano de nuestra Fiestas Portuenses, y que permanecen inalterables en mis recuerdos, sobre todo, aprovechándome de mi perspectiva personal como periodista local, lo que me ha brindado la posibilidad de vivir intensamente estas fiestas nuestras.

Por eso, desde un punto de vista personal, con la emoción del momento y mi juventud, deseo y no pretendo cansarles, con este texto que he preparado, y en el que, sin ofrecer lecciones de ningún tipo, solo pretendo revivir y hacer partícipes a todos ustedes de algunos momentos destacados que a un servidor le han impactado más en el desarrollo de las Fiestas de Julio.

El Puerto de la Cruz es famoso por tantas cosas, una ciudad cosmopolita. Aquí se reúnen y viven gentes de todos lados, un pueblo abierto a diferentes culturas. Un municipio pequeño en extensión, pero grande de corazón. No se ha perdido ese sabor a pueblo marinero, que se compagina con el turista, que viene buscando tanto el descanso como la diversión.

Cuando llega el mes de julio, el Puerto de la Cruz se convierte en algo mágico. Las fiestas abarcan un amplio abanico de actividades, no solo para los portuenses, sino para aquellos que nos visitan, quienes también participan de unos días de alegría. Las fiestas se han hecho siempre entre todos. El Puerto suele hacer gala de ser un lugar acogedor y un destino atractivo para los que nos visitan.

El núcleo central lo ubicamos en la céntrica plaza del Charco. Y hay una frase que lo resume, y que he escuchado decir, desde mi infancia, ¿Dónde nos vemos?, en la plaza del Charco. Hoy también sigue siendo ese lugar de encuentro.

Cuando era pequeño, por las fiestas de julio, me acuerdo que allí se instalaban los coches de esmoche, y los cochitos para los niños más pequeños, la famosa noria que daba vuelta gracias a la mano de su dueño, porque motor no había, mientras que con la otra mano, tocaba la bocina que a veces asustaba. Esa era la feria para nosotros, en aquella década de los años sesenta y principios de los setenta. Yo recuerdo, que me subí de pequeño,…. y nunca más, ….tuvieron que parar la noria, ….para que me bajara, desde ese día no me he subido más en la noria, le cogí miedo.

Luego no faltaban las almendras garrapiñadas, las turroneras que vendían aquellas deliciosas piñas y turrones, que obligatoriamente tenías que comprar, y llevar luego a casa, porque sino no habías estado en la fiesta. Los chicles bazoka, aquel palito con el algodón de azúcar que ibas dándole vuelta, y nunca terminabas de comértelo. Los famosos y ricos helados de Don Gines, uno de los entrañables personajes del Puerto, que iba con su carrito denominado “La Cartagenera”.

La gente solía comprar las cintas para las sortijas, que se exponían en un escaparate situado en una esquina de la Calle Blanco confluencia con la Calle Doctor Ingram, concretamente en la Agencia de Hernández Hermanos. La cabalgata con los cabezudos, que cuando yo era pequeño también imponían un poco al verlos tan de cerca. También me acuerdo de las famosas verbenas, todos estaban pendientes, a ver con quien bailabas.

Del baile de magos en el Lido San Telmo que era organizado por la Asociación de Amas de Casa de Puerto de la Cruz, y donde más de uno al final acabó algún año, dentro de las piscinas.

La gente del Puerto podía presumir hace muchos años, que en otras ciudades importantes, llamaban Auditorio. El nuestro era, El Parque San Francisco un recinto cerrado que se prestaba para cualquier actividad, y era un honor pisar ese escenario, yo tuve ese placer, al igual que la semana cultural previa a los días principales de las fiestas, que presentaba los diversos grupos que actuaban en la plaza del Charco y la Calle Perdomo.

En el Parque como les decía, se hacían las galas, por allí andaban Pepín Castilla y el resto del personal del Ayuntamiento para que no fallara nada, junto a José Pérez Martín, Pepe el del Arcón, uno de los grandes decoradores de escenarios. También estaba en la oficina del Parque, Juan José González Carrillo. La gente ya aguardaba con expectación la llegada de las fiestas de julio porque era seguro que un cantante de renombre viniera al Puerto en la gala de elección de la reina, y las “colas” de gente para adquirir la entrada en las taquillas del parque doblaban la esquina y en alguna ocasión llegaban hasta la Iglesia de San Francisco en la trasera del Parque. Se vivía con pasión, y al no ser televisadas todos querían ir. Las candidatas venían en representación de cada uno de los barrios, luego fue cambiando y fueron otras instituciones las que presentaban alguna candidata.

En el Parque cantaban los artistas que iban destacando en el panorama musical a nivel nacional, como fueron los casos de Los Morancos, Martirio que venía con su peineta, María Jiménez, José Luís Moreno y Mari Carmen y sus muñecos, que tenía una casa en el Puerto de la Cruz, José Vélez el canarito, Elsa Baeza, Sergio Dalma que salió escoltado por la Policía, porque las chicas querían comérselo, El Grupo Bravo, Tennessee, Bertín Osborne, Masiel, Andrés Pajares entre otros.

Por su pasarela desfilaban las bellas aspirantes al titulo de reina de las Fiestas. Desde el “gallinero”, el publico que abarrotaba las gradas, se lo pasaba en grande hasta el fallo del jurado, que a más de un presentador ponían nervioso, a la hora de dar lectura del acta, porque entre nombre y nombre el ritmo lo marcaba el publico asistente, respaldado con la ráfaga musical del Sonido Tinguaro, el entrañable Manolo El Cubano, sin duda era una forma muy peculiar de dar a conocer el fallo del jurado.

Como presentadores estaban, Salvador García, José Luís Fradejas, Juan Carlos Castañeda entre otros.

Las mujeres del Puerto, siempre suelen destacar su belleza, algunas de ellas han llegado muy lejos. Tras quedar Reina en las Fiestas de Julio, en el certamen de Miss Tenerife, han tenido la fortuna de lograr este titulo, que les permitía acudir al certamen de Miss España, en cambio otras chicas se decidieron por el mundo de la moda. En este último campo no podemos olvidar y debemos destacar a los diseñadores portuenses Marcos y María, que han sido reconocidos fuera de España por su brillante trabajo, y que en estos últimos años, se han encargado de las galas de elección de la Reina que ahora son en la Plaza de Europa, y de preparar adecuadamente a la Virgen del Carmen, con su traje, manto y adornos, para que luzca en todo su esplendor en la procesión marítima-terrestre del martes festivo.

La Ñamera de la plaza del Charco, acogía en su pila los tradiciones barquitos, algunas reproducciones de las lanchas, entre ellas la “San Ramón” y la “Marina”, que en distintas etapas han llevado a la Reina de los mares en procesión el martes de la embarcación. En estos últimos veinticuatro años, la Asociación Cultural Agrupación Ranillera, antigua Comisión de las Fiestas del Muelle, se viene encargando de la exposición en la pila de la plaza del Charco.

Por mi profesión, he tenido la oportunidad de realizar muchos programas de radio durante las fiestas de Julio, tanto desde mi pasada etapa en Radio Club Tenerife de la Cadena SER, y ahora desde la emisora publica de Radio Realejos, que me ha ofrecido la posibilidad de informar, en primera persona, de los diferentes actos que se llevan a cabo en las fiestas de julio, los cuales y que sería muy largo enumerarlos ahora.

De lo que si les puedo contar con cierta gracia es la de haber tenido que ir sorteando, con micrófono en mano, hasta poder llegar a los protagonistas de la fiesta y que pretendía entrevistar, en el mismo muelle, para que no te mojaran, como también es tradición, de “empujarte” al mar para que te refrescaras.

Otras veces tuve que acudir a la cabina de teléfono más cercana, ya que antes no habían móviles, y poder dar, de esta manera, una crónica de la procesión de la Virgen del Carmen para la Cadena SER, y más de un turista te miraba con cara de asombro.

Además se daba la circunstancia que ofreciendo la información radiofónica a través de la dichosa cabina, debías de estar bien presto para tener un ojo en la procesión, y con el otro mirar a otro lado, cosa realmente complicada, por ver la posibilidad de si tenías a alguien cerca y que fuera personaje interesante y que te sirviera de apoyo, con alguna entrevista, sin olvidar para nada que una mano sujetaba el auricular del teléfono y con la otra en una postura poco ortodoxa, los papeles de anotaciones con los datos importantes a ofrecer en mi crónica y los duros para ir metiendo en la cabina y que no se cortase la comunicación.

Ahora, y permítanme que me regocije de ello, uno recuerda esos momentos con entrañable sonrisa, qué tiempos aquellos, pero la información en directo tenía estos condicionantes que para muchos era desconocido como se producía verdaderamente la información que salía a través del aparato de radio.

Está claro que eran otros tiempos.

Uno de los momentos importantes y que guardo especial recuerdo por la importancia del personaje sucedió en las fiestas de julio de 1983, hace ahora 28 años, y fue la de contar con la presencia de la “Reina de la Salsa”, la afamada cantante Celia Cruz, que estuvo pasando unos días de vacaciones en el Puerto, y fue testigo ese año de la embarcación de la Virgen del Carmen. Recuerdo con emoción, como si fuese hoy, el artículo que publicamos en las páginas de Diario de Avisos, momento que quedó inmortalizado para la historia local con foto del compañero Enrique Serrano.

Por aquel entonces, le dio la bienvenida oficial a Celia Cruz, aquel mes de julio de 1983, en nombre de la Corporación Municipal, el Concejal de Fiestas del Ayuntamiento, Carmelo Encinoso, afamado folklorista de nuestra ciudad, y que con su Parranda Portuense en estos últimos años, además de haber dedicado muchas canciones a las fiestas de Julio, le han dado realce con las canciones típicas de nuestra tierra.

No puedo olvidar la importancia que han tenido para nuestra ciudad la congregación religiosa de los Padres Agustinos quienes han estado presentes en los actos religiosos.

Un servidor cursó sus estudios en el Colegio de Los Agustinos, recuerdos imborrables de aquella etapa de nuestra infancia como para tantos y tantos portuenses que recibimos educación en dicho centro educativo.

Llegadas las fiestas de julio yo acudía a verles, tanto en las procesiones, o en el sermón, y en mi memoria quedaron plasmadas las imágenes del padre Lucinio, el padre Mariano que era bajito, el padre Saturnino, el padre Pablo, el padre Andrés, el padre Gosgaya que fumaba en pipa, pasando por el padre Antidio, que hablaba raro, en el Colegio decían en mi infancia que le habían cortado la lengua, y a veces no se le entendía sus palabras.

Más tarde vinieron otros sacerdotes como el padre Francisco que estuvo en la Iglesia de La Peñita, el padre Lucas que falleció hace poco, y que se hizo muy popular en estos últimos años. Y tampoco quiero olvidar al padre Tirso y el padre Ángel, que nos acompañan en la actualidad desde la Peña de Francia.

Otro recuerdo imborrable de las fiestas en cuanto al aspecto religioso se refiere, y que para uno tenía especial significado y que además suponía de la fortaleza de un personaje, por el esfuerzo que realizaba, como ocurría con aquel hombre que llevaba el estandarte del Gran Poder, era Manuel Martín, el entrañable “Tete”, que también fue árbitro de fútbol.

El hermano mayor del Gran Poder de Dios era Don Basilio, que fue maestro albañil del Ayuntamiento, y el Sacristán de la Peña de Francia, que yo siempre recordé fue Manuel, que venía todos los días desde La Orotava por la mañana, comía en el Colegio de los Agustinos, y se marchaba por la tarde después de la última misa para la Villa.

En otro orden de cosas, aquellos días de fiesta los Cines Olimpia en la plaza del Charco, y Chimisay antiguo teatro Topham, en la calle de las Tiendas, se paralizaban ante los actos que se organizaban en otros puntos por las fiestas. En el Olimpia recuerdo a uno de sus populares trabajadores, Cheché.

Al lado la famosa parada de taxis de Puerto de la Cruz, siempre hacía gala, de contar con vehículos de buenas marcas; desde aquellos Ford, los Humber hasta los primeros Mercedes que despertaban la curiosidad de más de uno, al ver tantos coches alineados en uno de los laterales de la plaza. Los taxistas portuenses han sido y siguen siendo, como de una autentica llave de la ciudad se tratase, para mostrarle al turista los mejores lugares de nuestra ciudad y de la Isla.

Por los alrededores siempre estaban vigilándolo todos, los guardias municipales; Celso, Marcos, Pedro o Manuel el Fula, que iba en moto, y que se encargaba también de llevar a los chicos la citación para luego ir al Cuartel, a cumplir con el Servicio Militar. La gente también acudía en guagua, y había chóferes que venían con aquellas guaguas de madera, a la fiesta, entre ellos estaba don Agustín “el Conchito”, que iba despacito, dejando de tras una larga cola de coches, y en todas las curvas tocaba la pita, era muy precavido.

El deporte también cobra protagonismo en las fiestas. Muchas son las actividades y torneos que se realizan. Habían y hoy perdura la tradición de dos de ellas muy significativas, la exposición de los pájaros y la de Colombofilia, pero sin duda alguna merece una mención aparte, el Festival Internacional de Aeromodelismo, una idea de Gilberto Hernández, cariñosamente conocido por todos como Gilberto “El Oreja”, que contó con un grupo de destacados aeromodelistas locales, entre ellos Paco Jordán.

Gilberto, se empeño en darle un evento de categoría a la ciudad en las fiestas Patronales y lo consiguió, con el paso de los años llegó a concentrar a miles de personas. Empezó en el campo El Peñón, con el festival, el recinto se fue quedando corto y terminó haciéndose en la explanada del muelle. No solo abarcó exhibiciones áreas, entre ellas participó la famosa Patrulla Águila, sino demostraciones de las distintas fuerzas del estado y de emergencias de las Islas. Gilberto vivía todo el año para el festival, aquí se reunían las principales autoridades militares y civiles de Canarias.

Se empeñó traer a gente de lujo. Yo tengo una foto aquí en este salón de actos del Ayuntamiento con mi mujer y mi hijo, con Pedro Duque, el primer Astronauta español, el 21 de julio de 2001, y que vino de invitado al Festival de Aeromodelismo de Puerto de la Cruz.

En cuanto al deporte, existían otros eventos de importancia y que eran seguidos por buen número de aficionados. Ha había una que me llamaba la atención el Tiro al plato que se hacía en la explanada de San Telmo, así como las famosas Carreras de Karts, con la afamada “Escudería de Karts Puerto de la Cruz” y que por entonces organizaba la famosa Carrera “Trofeo Fiestas de Julio”, valedero para los campeonatos insular y regional, y que transcurría en el circuito urbano de “Las Torres”, y que llegó a contar con un personaje llamado Michael ShumaKer, campeón del mundo de karts y que años más tarde sería el piloto mas importante de la historia de la Fórmula Uno.

De ahí la enorme importancia de las fiestas de julio en el aspecto deportivo y que quizás no se le haya dado el reconocimiento que merece, pero ha sido sobre todo, por estos datos que acabamos de ofrecer, una ventana de información a nivel mundial.

¿Y quién no recuerda? Los olores a carne, de los pinchos, ese pescadito fresco y el vino, especialmente en la Marquesina que estaba en el mismo muelle, frente a la Casa de La Aduana. Aquellos ventorrillos de la época que se cubrían con telas y plásticos. En ese entorno, no nos podemos olvidar, del Bar El Capitán, El Dinámico, El Presidio, Casa Baute, el Bar de Cayaya, todos siempre estaban muy concurridos de público en estas fiestas de julio.

Fuera del entorno del muelle y de la plaza del Charco, recuerdo el Bar de Casiano en la plaza de la Iglesia, otro lugar de referencia, mientras se esperaba a que acabase la misa, en la Iglesia de la Peña de Francia, más de uno hacía la escapadita para echarse su cuartita de vino, y reponer fuerzas, para poder aguantar toda la procesión.

Está claro que el motivo principal de las fiestas, es honrar a nuestros Santos Patronos.

No hay fiesta más entrañable para nosotros, cuando llega el domingo del Gran Poder y el martes de la embarcación de la Virgen del Carmen, que sale acompañada de San Telmo.

Era tradición que en las procesiones, la gente del Puerto, salía de sus casas bien vestido, además se estrenaba la ropa por las fiestas de julio. Por la mañana podías estar hasta en bañador en el muelle, o en el resto de las playas; Punta Brava, el Castillo, El Charcón, más tarde playa Jardín, San Telmo, Martiánez y El Lago, pero por la tarde todo el mundo salía arreglado con sus mejores vestidos.

Se le daba categoría a las procesiones, especialmente la del Señor del Gran Poder de Dios, donde la hermandad vestía ese traje negro, la medalla y los guantes. Las tiendas de la época por las fiestas también hacían su agosto. Hoy se luce una camiseta con las imágenes de nuestros santos patronos, que la gente lleva con mucho orgullo.

La banda de música con su director Chano Miranda, y la banda de cornetas y tambores de la Cruz Roja iban siempre. Una etapa de mi vida la viví en la Cruz Roja, donde realicé el Servicio Militar como sanitario, y luego pasábamos a la Cruz Roja de Puerto de la Cruz, y en las fiestas recorríamos con la hucha en la mano, junto a otros colectivos que también colaboraban, para recaudar fondos entre la gente que venía a la embarcación, en lo que era conocido como “fiesta de la banderita”, para que la institución luego pudiera recaudar fondos.

En las fiestas hay que destacar los servicios que presta la Cruz Roja. Más de un servicio tuvimos que realizar con otro personaje popular del Puerto, Chano González, o como todos los conocemos Chano el de la Cruz Roja, que no era médico, pero que siempre acertaba, nada más ver al herido. Tenía una experiencia extraordinaria.

El Señor del Gran Poder de Dios, conocido también por “El Viejito”, imagen de gran devoción por todos los portuenses, y de los que nos visitan de otros municipios, y que según se cuenta por nuestros mayores iba con destino a Las Breñas en la Isla de La Palma, pero definitivamente se quedó en el Puerto de la Cruz, y se le achaca entre otros, un gran milagro, evitar que la peste se propagase por toda la ciudad, de ahí que hoy se continúe procesionando al Gran Poder hasta lo que entonces era uno de los limites de este pueblo marinero.

Además de la enorme devoción de los portuenses que le rinden homenaje al paso por las calles con las tradicionales ruedas de fuegos y véngalas, y algún que otro cántico, no nos podemos olvidar de la promesa de la familia Fumero, que con su lluvia de voladores y vistosos fuegos, nos anuncian que “El Viejito” hace su entrada por la calle de Puerto Viejo, para empezar a caminar por el casco antiguo de este municipio, donde otras familias, también continúan con la tradición heredades de padres a hijos, poniendo el broche a su recorrido, de retorno hacia la Iglesia, con la exhibición pirotécnica desde el Taoro, además de la famosa y ruidosa entrada de la imagen, en la Plaza de la Iglesia, donde vi, correr a mucha gente en medio de esa nube de humo por los voladores.

Esta talla del Gran Poder es del siglo 17, de la escuela sevillana y autor anónimo, lleva a su lado dos ángeles que sostienen los cordones del traje. También sale en procesión en la mañana del lunes, pero con un recorrido mucho más corto en comparación a la noche del domingo, al ser ese lunes, día de trabajo. Aquí es frecuente ver a mucha gente mayor, que no puede terminar todo el recorrido de la procesión del domingo.

El martes de la fiesta, día festivo en el Puerto de la Cruz, es de los días más fuertes en el municipio. Más de 30.000 personas suelen asistir a la procesión de la Virgen del Carmen y San Telmo. Desde primera hora, y tras la diana floreada, la misa en la capilla de la Virgen del Carmen en el propio muelle, acapara la atención en esas primeras horas del día. Al frente La Asociación de la Capillita del muelle, se encuentra Antonio Cabo.

Le sigue el tradicional desayuno, y así durante ese martes, la vida gira junto al muelle y sus alrededores, entre baño y baño, en estos últimos años, algunos hasta han cogido por costumbre acampar la noche anterior, con vistas de tener el mejor sitio ese día. No nos podemos olvidar del Altar de la Familia Llanos, en la calle San Felipe, allí vemos cada año, las imágenes de la Virgen del Carmen, el Gran Poder y San Telmo, y los retratos de esas imágenes antiguas del Puerto de la Cruz. Sigue siendo una parada obligada en las fiestas de julio, la casa de la familia Llanos.

Los campeonatos de barajas, dominó, los concursos de pesca, regatas de yolas, junto a las actuaciones de los distintos grupos folklóricos, forman parte de ese día de fiesta local. Por la tarde la tradicional cucaña, con el recordado y querido D. Antonio Plasencia “El Pirulín”, aquí había muy buenos participantes, como los hermanos “Coyotes”, Chuchi Ratón, Pauliano Cayito, o el Culata entre otros.

Tras esta actividad, todos ponían la directa hacia la Iglesia, para sacar en procesión a la Virgen del Carmen y a San Telmo. Antiguamente venían barcos de la marina que se quedaban fondeados por fuera del muelle.

Todos quieren acompañar a las imágenes, el paso es lento, pero emocionante, y el baile y los cánticos no cesan durante el recorrido.

Santiago Melian, Tony Acedo y el joven Héctor Iván ponen el toque humano con sus canciones dedicadas a la Virgen, a su llegada al muelle, en medio de los aplausos. La entrada al agua es otra de las instantáneas para el recuerdo. Todos quieren subir a la embarcación, que se han repartido en estos últimos años tanto La Marina como la San Ramón, y con el agua salada intentan salpicar el manto en una estampa única.

Tras recorrer el litoral, el regreso a tierra, el sermón, y el paseo por la zona de la Ranilla es espectacular, y en los rostros de sus vecinos se palpa. Los fuegos artificiales se suceden hasta la entrada en la Iglesia, donde el Salve Reina de los Mares, pone fin a una jornada intensa pero emotiva, que lleva celebrándose desde hace ya ocho décadas.

Todos quieren cargar a la Virgen del Carmen, la antigua imagen fue retirada porque en mayo de 1954, el escultor portuense Ángel Acosta Martín donó la imagen que hoy conocemos. La Virgen de candelero para vestir, tiene al niño Jesús en su mano izquierda y lleva un escapulario en la mano derecha. Después de muchas reuniones, Carlos Carrillo, Manuel González, Juan Manuel Carrillo, Juan Carlos Marrero como responsable del área de fiestas del Ayuntamiento, la Hermandad de la Virgen del Carmen, la iglesia de la Peña de Francia y la Cofradía de Pescadores, encontraron la solución para que los cargadores de la Virgen acudieran sin alboroto, compartiendo a partes iguales, el recorrido de la procesión. Se establecieron tres turnos y así desde el 2006, disfrutan todos de llevar en sus hombros a la Reina de los Mares, sin pelearse.

Luego queda, en los días posteriores la procesión, ya no a hombros de la Virgen del Carmen, que vuelve a salir a la calle, coincidiendo con el 16 de julio, que es su día. Va acompañada por la Hermandad, y el grupo Folklórico La Guancheria.

Después se une a la fiesta, la embarcación de la popularmente conocida como “Virgen Chiquita”, por la Cofradía de Pescadores, que cada año va a más, y para terminar el mes de julio, la tradicional procesión de los marinos del Puerto de la Cruz que suben hasta Los Realejos, para pasear a la Alcaldesa honoraria y perpetua, por las calles realejeras, una tradición que se viene llevando a cabo por los marinos del Puerto de la Cruz, desde el siglo 18. También es muy emotiva esta procesión, y donde la ilusión de muchos sería el poder bajar a la Virgen del Carmen de Los Realejos en procesión algún día hasta el Puerto de la Cruz.

Este año 2011, pasará a la historia de las fiestas de Julio, se realizará el acto de entrega del bastón de mando de la ciudad, al Gran Poder de Dios con motivo de su nombramiento como Alcalde Honorario y Perpetuo, así como a la Virgen del Carmen como alcaldesa Honoraria y Perpetua, en la Iglesia de La Peña de Francia.

Quisiera felicitar a todos y cada uno de los pescadores de este Puerto de la Cruz, y a las mujeres pescadoras también, en el muelle existe un monumento como homenaje a la mujer pescadora portuense. También mi admiración a la Cofradía de Pescadores, a la Agrupación Ranillera, a todos los vecinos, que engalanan sus casas llegado el mes de julio.

Estas tradiciones tan de los portuenses ojala que no se pierdan porque significan nuestra propia forma de ser y nuestra historia, y que hoy en día, tenemos la obligación de hacerles llegar a nuestros hijos todo lo que ha sido y lo que significan estas fiestas, tal y como lo han venido haciendo nuestros padres y abuelos con todos nosotros.

Mi respeto a todos los que ponen su granito de arena, para que las fiestas de Julio puedan seguir celebrándose, en estos tiempos tan difíciles.

No hay que olvidar la inmensa labor que hacen los distintos medios informativos, al divulgar nuestras fiestas.

Amigos y vecinos de Puerto de la Cruz, las fiestas ya están aquí, hay que olvidarse de lo cotidiano y de las diferencias, toca disfrutar, y con los mejores deseos que el Puerto, vuelva a ser lo que era, el motor de la isla.

Me despido en este lunes 4 de julio de 2011, con la frase que decimos aquí en el Puerto de la Cruz, ese martes de la embarcación, “No pasa nada, la Virgen está embarcada”, gracias por su asistencia, muy buenas noches a todos.

José Manuel Martín Linares

Foto: Moisés Pérez

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