25 septiembre, 2020

Zoilo y el arte de la fotografía

Mi primer contacto con el estudio formal de la fotografía se llegó a producir durante mi etapa como estudiante de 4º de la ESO en el IES Realejos. En tal nivel educativo conocí por el profesor Faustino numerosos aspectos asociados a técnicas para obtener una fotografía y, por supuesto, el complejo mundo asociado a los procesos hasta obtener el resultado final. Teníamos para ello un laboratorio. Desde entonces, he intentando seguir con interés novedades en el ámbito de la fotografía y aspectos asociados a su proceso.    

Tal vez por esa afición y, especialmente, por mi interés hacia la Historia, sigo desde hace algún tiempo a Zoilo López Bonilla, que se define en su perfil de Facebook bajo el nombre de Zoilo Lobo. Sus fotografías son el claro ejemplo del trabajo meticuloso desarrollado por un artesano de la imagen que, con una cámara y una habilidad innata para recoger instantes y momentos, refleja para la posteridad personas con diversidad de estados y emociones a lo largo de diferentes etapas vitales.

El miércoles 8 de julio, con una temperatura algo elevada propia de la estación veraniega, asistimos a la inauguración de una exposición que aglutinó una muy pequeña parte de ese gran trabajo en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias. Allí, en pleno corazón cultural portuense, se reunieron numerosos amigos y seguidores del artista.

La presentación del acto sería efectuada por el Presidente de la Asociación de Prensa de Tenerife (APT), Salvador García Llanos. Formuló apropiadas palabras para contextualizar el ambiente de las imágenes bajo el hilo conductor de una ciudad turística abierta día y noche. Salvador, además, se detuvo en describir y dar nombre y detalles de las personas presentes en cada una de las imágenes.

Zoilo también tomó la palabra. Una pequeña intervención en la que agradeció y explicó, a grandes rasgos, el significado de la obra gráfica allí presente. Emocionó saber que en Barcelona, ciudad en la que reside desde hace muchos años, conserva numerosos negativos e imágenes de un Puerto de la Cruz que sigue llevando en el corazón y en la memoria a pesar de la distancia y el tiempo.

El alcalde, Marco González, cerró el acto y mostró comentarios favorables para poder seguir admirando el arte de Zoilo en próximos eventos, atendiendo a que el artista guarda mucho más material. Sin lugar a dudas, Zoilo comparte un trabajo que une generaciones. A los que vivieron esa época, les permite volver a los años ya superados y reflexionar con el paso del tiempo; a los que no conocieron esa situación, les aporta un testimonio único para aproximarse hacia ello y, por supuesto, a los que están por llegar, les ofrece una panorámica de la vida en la ciudad turística pionera durante la década de los años setenta. Gracias por tanto, Zoilo.

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